El Antiguo Cementerio Judío de Praga es un lugar sobrecogedor que tiene su propia historia. Situado en Josefov, fue durante más de 300 años el único lugar donde estaba permitido enterrar a los judíos en Praga.
Un lugar donde el tiempo no ha pasado.
El cementerio judío se creó en 1439 (así data la primera lápida de Avigdor Karo) y, aunque fue creciendo a lo largo de los años, no se extendió todo lo debido y actualmente se puede apreciar todo su carácter intacto.
Debido a la falta de espacio los cuerpos se enterraban unos encima de otros (llegando a más de 10 apilados). A día de hoy se pueden ver más de 12.000 lápidas y se estima que puede haber enterradas unas 100.000 personas.
No esperes colas
Como recomendación, si hay cola en el cementerio, podéis comprar la entrada en cualquiera de las sinagogas judías y luego volver y acceder directamente. La entrada es combinada y es valida para ambos lugares.
Imprescindible
La visita al Cementerio Judío de Praga no podemos calificarla de otra forma que no sea imprescindible. Para mi es el lugar más impactante de la ciudad y representa parte de su historia.







Segundo día:





-Shakespeare Globe Theatre: Se encuentra en la orilla Sur del Támesis junto a la Tate Modern. Se trata de un edificio de ladrillo, adobe y madera construido basándose en los dibujos que existían del verdadero teatro donde William interpretó sus obras más importantes. Podréis comprar algún suvenir en la tiendecita de su interior o visitar su museo.
-Paseo por la orilla sur del Támesis hasta el puente de Londres: os recomiendo ir andando desde el puente del milenio hasta el puente de Londres por la orilla sur del rio. Hay distancia, pero se hace muy ameno. Las calles de adoquines, los túneseles y algunas sorpresas como el barco Golden Hind, el Clink Prision Museum o el Belfast atracado en medio del Támesis, harán de este paseo toda una experiencia.
-Covent Garden, Oxford Street, el Soho y Chinatown: por la tarde nos dirigimos en metro a Covent Garden. Es una de las zonas más concurridas de la ciudad, sus tiendas, cafeterías y teatros son sus principales atractivos, así como su mercado y los mimos que encontrareis por sus calles. Caminando podéis llegar a Picadilly Circus. No os podéis perder esta plaza típica de Londres. Este es el punto de encuentro de los Londinenses. Os sonarán sus enormes carteles luminosos y su famosa estatua de Eros. Después nos dirigimos a China Town, el Soho y Oxford Street para realizar algunas compras. Merece la pena pasar por Carnaby Street y echar un vistazo a sus tiendas.
Cuarto día.